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19.9.07

Del desorden al orden

Desde el desorden al orden, voy. ¿Quizás existe el segundo sin el primero?
Piezas mezcladas en una melodía disarmónica, que no encuentra su belleza. Así me encuentro.
Palpando el caos desde los componentes del todo mentalizados en una fórmula de confusión y oscuridad.
Quiero despertarme en la luz. Abrir mis ojos. Para ver, no mirar. Observar, no ver. Interpretar. Dar sentido.
Los abismos hormonales y los mecanismos mentales automáticos dan entrada a la incertidumbre del sin-sentido.
¿Y cómo hago sin el sentido? Cuerpo sin alma. Arrastrada sin energías.
Encontrar el principio para finalmente encontrar el final, la salida.
Volver a la fuente. Ahí naciste, ahí te formaste. Ahí está todo.
Malestar mental transformado en dolor.
Agujas punzantes que atraviezan mi lenguaje verbal. Cólera abrasadora en formato de fiebre que calienta todo mi cuerpo. Así te muestro lo que pasa. Te aviso, te anuncio. Para que sepas.
Hacé algo con eso. Pido descanso intentando encontrar la conexión ya preparada para el contacto natural. Ahí está siempre. Pedíla, siempre te espera. Vos conectá.
Lo natural. El nacimiento. El sentido. La esencia. El descanso. El volver. El eje. La belleza. Lo pequeño. Lo simple. Lo básico. Lo único. La respiración. El todo.
Volviendo o bajando. Retrocediendo para encontrarte. Te encuentro. Estás aquí.
Volvamos a empezar.

16.7.07

Asma... y la necesidad de apostar a mi

Disnea. Asma le dicen. No respiro bien. Compresión o presión. Físico es si, una parte (¿?). Yo sé, yo sé que soy yo. Manojo de nervios, responsabilidades, presiones. ¿Quién presiona? De afuera nadie. De adentro yo. El afuera es desde adentro. Desde adentro viene la presión; desde adentro viene el temor. Temor otra vez. No es la primera vez. No cumplir, no alcanzar, no poder, no ser eso que "debería" ser. Ansiedad ya sabemos. Pero también sensación de desprotección. Sin protección de alguien. Qué sensibilidad. A flor de piel. Susceptibilizando todo mi ser y mi cuerpo sintiéndome por momentos no terrenal. Sintiéndome por momentos venir de algún otro lado. ¿Me habrán desprotegido mucho? ¿me habrán protegido mucho?
Mucho adentro. De todo. Simple y complejo y revolucionador a más no poder. Qué buenas las palabras, me llevan y sostienen en el camino. ¿Hacia adelante? ¿hacia atrás? ¿hacia dónde? No sé.
Sé del fluir ese que deseo. Fluir sin temor, fluir desde mi, "conócete a ti mismo". ¿Me conozco a mi misma? No tanto, un poco, mucho, a veces nada.
Apostar a mi... para fluir, para cantar, para bailar, para crecer, para soltar, para intentar, para jugar, para sonreir, para llorar, para SER.
Apostar lo que soy, lo que tengo, lo que puedo hacer, lo que doy. Maldita sea. ¡Lo que hago, lo que doy!
Busco la brújula, la tengo si. Precisión necesita para la ida final de los fantasmas del temor. Dándome tiempo ahora. Me lo doy, y me felicito por eso. Semejante "cosa" encajada ahora en mi consciencia ensanchada que antes no estaba y no vivía ahí. En mi consciencia almática.
Aprendí a darme tiempo, espacios, lugares para el "conócete a ti mismo". Puedo reconocer eso, si. Utilizar el "darme tiempo" para fluir, puede ser. Idea, sueña, siéntelo, anota, describe, dibuja, lee, entusiásmate, goza, agradece. No existe el fin del tiempo. Estás aquí y para siempre. Lo que sientas hacer, lo harás en un continuo eterno sin prisas. Y eres lo que eres aquí, ahora y siempre.

13.7.07

Desde el resfrío

Resfriada. Con la nariz paspada y colorada por sonármela todo el tiempo con "pañuelos carilina de Elite". Ojitos lagrimosos y también colorados. Cuerpo enclenque y decaído. Sin ganas de nada. Sin ganas de verme en el espejo. Sin ganas de verme. Hoy no me gusto.
No está bueno sentirse débil desde un resfrío. No, no solamente desde un resfrío, también desde el cansancio, desde el famoso "stress" ese que nos hace estar por períodos prolongados de tiempo en posición de "ataque", de atención, de tensión, de contracción, de contención de todo, de intentar, de lograr, de simular, de disimular, de llegar, de sostener, de seguir, de no soltar para que el flujo no se corte. ¿Cuál flujo? Como una película de la vida, puede ser. Eso que proyecto como si fuese el director disponiéndome desde afuera. Salirnos. Para ver mejor, controlar los hilos, los factores, el tiempo, el espacio. ¿Y donde está "el dejarse llevar"? Si, te hablo de ese fluir que es la verdad misma. Fluir conmigo, con vos, con la vida. ¿Qué pasaría si me dejo llevar un poco por este fluir del andar mismo? No te voy a negar que temo el descontrol. Descontrol. ¿Y qué te pasa con el descontrol? Ya quisiera zambullirme en ese "descontrolado control" (¿o control descontrolado?) que podría despegarme hacia sensaciones desconocidas del encuentro. Del encuentro con la naturaleza de las cosas, con la sincronización que existe de esa composición de segundos que dibujan el destino, o "un" destino . Un destino que intento ordenar (¿o controlar?). Otra vez el control. Prefiero llamarlo "mi pincel, mis pinturas y mis lienzos". "Canvas". Canvas para dibujar la proyección del paraíso de mi ser. Proyección desde adentro hacia afuera. La imagen está visualizada o vislumbrada en mis sinápticas sensaciones neuronales de mi mente. Yo. Quizás siempre estuvo ahí. Ennegrecida de un negro azabache esa esencia. Ahora dibujándose hacia afuera en otro lienzo, canva. Canva. Y es otra vez un producto del adentro. Recursividad. De nuevo. Y para siempre.